Calma mi inquietud, amor, calma mi sangre
con tu mano hasta mi cuerpo, extendida.
Tu palabra , cobijando mis oidos,
avidos de luz sin despedida.
Ya no hay algo que resulte necesario
ma basta tu silencio y tu mirada
para expandirme infinita por el aire
penetrando, precisa en tus entrañas.
Me prolongo en ti, y ya no existo
se disgrega mi nombre y mi presencia
latidos al unisono: un aliento,
proclamando devocion a la existencia. |