Dimelo ya, mi amor, como tu quieras
con la calma de la nieve, o con urgencia
con fragor o tenue llama, sin esperas
con la sombra de mi sangre o mi presencia.
Dimelo ya, mi amor, que me laceras,
quiero escuchar de tus labios la sentencia
cruentamente entrelazados como fieras
o desde la distancia que silencia.
No importa el modo. Quizas con tu mirada
con mi mano, entre tus dedos, demorada,
con la calma de tu otoño, que ha llegado
arrojando desencantos hacia el viento
dimelo ya, mi amor, (es el momento)
que soy tu fuente y estas enamorado. |