Con la ardiente plenitud del satisfecho
con desidia o igual modo, la ironia
agresor, infiel ! Fiera al acecho
te burlaste del amor de aquellos dias.
Ahora dices que lo olvide. En tu pecho
hacen nido otras sienes, no las mias.
Ahora nada, antes todo sobre el lecho,
retorcido laberinto y firme via.
Como poder justificar tanta mentira?
y aceptar como -en la fabula- la zorra,
que tu amor (como el racimo que ella mira)
esta inmaduro, sin sabor, y que se borra
en un instante lo que ansiabas. Ni suspira
ya la abeja por la flor. Ni la atiborra |