Ya no quiero esperar el cruel instante
que amalgama la nada con el todo,
Ese incierto minuto terminante
que precinta el final de nuestro lodo.
Ya no quiero esperar: la vida es breve.
Confluye lo profundo con lo leve.
Trascender desde mi lugar ignoto,
quiero. Siendo de amor fértil simiente
de perdón y caridad, clara vertiente
antes que mis días se hayan roto. |